1060 Faces # 009

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Ofelia, Angela, Ruby en « La Maison du Peuple » (Parvis de Saint-Gilles)

De izquierda a derecha: Ofelia, Angela, Ruby en « La Maison du Peuple » (Parvis de Saint-Gilles)

“Yo pensaba que tenía una vida normal”

Después de 35 años en Bélgica, se acaba el capítulo Belga de la vida de Ofelia y de su hermana Ruby. Ofelia y Ruby viven juntas, en una casa que compraron en Saint-Gilles. Ambas sienten que ya ha llegado el momento de regresar a su país natal (Colombia).

Me reí mucho durante nuestra entrevista. Me emocioné aún más. Las hermanas han tenido un recorrido muy complicado, duro, a veces  muy triste, pero ellas me lo cuentan con sonrisas, en forma de anécdotas. Después de tanto tiempo, se ríen de todos los acontecimientos difíciles. Les voy a contar las grandes líneas de su historia.

Primera llegada a Bélgica

Ofelia llegó casi sin nada, con sólo 100 dólares en su bolsillo, y con deudas, ya que había hecho un préstamo para pagar los billetes de avión. Al llegar tuvo que encontrar trabajo para devolver el dinero del billete, vivir, y ayudar a su familia de 11 hermanos en Colombia.

Lo más impactante para ella cuando llegó a Boisfort fue « el silencio (la falta de comunicación) y las colores oscuros (de la ropa que llevaba la gente aunque fuera primavera).

☹ Silencio

Ruby cuenta una anécdota: su vecino, con el cual era amiga, murió cuando ella estaba de vacaciones. Los vecinos lo descubrieron después de 5 días, muerto de una crisis de diabetes. Eso nunca hubiera ocurrido en Colombia. Fue una experiencia muy dura para ella. La culpabilidad, el hecho de darse cuenta de que el vecino había muerto solo, por todas aquellas razones, Ruby se fue del apartamento.

El novio de Ofelia le había dicho que era fácil estudiar y trabajar en Bélgica. Al llegar, Ofelia se dio cuenta rápidamente que en Bélgica, al contrario de lo que pasaba en Colombia, era muy difícil estudiar en la universidad y trabajar al mismo tiempo. Tuvo que trabajar limpiando casas, cuidando niños. Vivía en aquella época con un permiso turístico.

☹ Permiso turístico

Ofelia cuenta que tenía que ir cada 3 meses a Alemania y entrar de nuevo a Bélgica para obtener el sello de la aduana.

Ofelia empezó a cuidar a los niños de una familia española, que trabajaba en la embajada española y obtuvo su “permis de séjour” durante el período del contrato de los diplomáticos. La dueña, muy buena persona, le pagó la mutualidad durante su embarazo.

Ruby también vivió ilegal en Bruselas y la policía descubrió que ella  no tenía papeles. Se quedó 24 horas en la cárcel. Le dieron 5 días para salir de Bélgica, y un pasaporte con una cruz negra que indicaba, en caso de control, que Ruby no era legal.

☺ Pasaporte nuevo

Ruby cuenta que se fue a Roma con su novio y perdió  su pasaporte. Fueron a la policía para declarar un robo. La policía italiana le dio un papel para hacer un nuevo pasaporte.

Ofelia le contaba a Eva, la niña que cuidaba, que muchos niños de Colombia vivían en la calle. Para Eva, eso no podía ser. Cuando tuvo 15 años, le dijo a Ofelia que un día iba a actuar para ayudar a aquellos niños que vivían en la calle. De adulta, Eva hizo un viaje humanitario a Kampala (Uganda) y se dio cuenta de la situación difícil de los niños de la calle de Kampala.

Primera vuelta a Colombia

En 1985, Ofelia volvió a Colombia. Era la época cuando Pablo Escobar el enemigo público número uno estaba en busca y captura por Interpol. La situación y la seguridad del país se había degradado mucho y pronto se dio cuenta que tenía que salir del país si quería darle una buena educación a su hijo.

Por causa de la situación muy difícil, Ofelia decidió volverse a Bruselas. Pero tuvo que convencer al padre de su niño ya que no quería que Ofelia se fuera con su hijo. Después de 3 años, cambió de idea y les dejó irse. Ofelia preparó sus maletas, y se fue a pedir una visa para estudiar. Pero, la embajada no quiso darle la visa. ¡Cuánta desilusión para el niño que ya se veía comiendo en el avión! Como todo estaba listo para el viaje, Ofelia decidió irse sin visa. Al llegar en el aeropuerto de Bruselas, se puso en la fila de “Europeos”. Después de verificar el pasaporte, el agente aduanero le preguntó si alguien la esperaba. Le contestó en Francés que sí.

☹ Miedo

Ofelia cuenta que podía oír el ruido de sus dientes. Temblaba de miedo al imaginar que le agente le podía rechazar su entrada.

Segunda llegada a Bélgica

De nuevo, Ofelia tuvo que buscar trabajo. Cuando se fue a inscribir  a su hijo de 9 años a la escuela, el Director le explicó no podía aceptar un niño sin papeles. (Ahora la ley ha cambiado y todo niño tiene derecho a la educación).

Ofelia empezó a tener dolores al estómago. No entendía por qué. Fue a ver al médico que le preguntó si estaba estresada. Ella le contestó sinceramente que “no”. Ofelia pensaba que tenía una vida normal. Cuando el doctor oyó los detalles de su vida, le explicó a Ofelia que SIEMPRE había tenido un nivel de estrés muy importante y que el hecho de no poder escolarizar a su hijo había sido el punto culminante, el acontecimiento que provocó sus dolores.

Ofelia contactó a su amiga diplomática que había vuelto a España. Ella se puso en contacto con gente en la embajada de Bruselas y Ofelia empezó a trabajar. Tuvo sus papeles, el niño pudo ir a la escuela después de 6 meses haciendo nada más que jugar y mirar la tele todo el día, esperando la vuelta de su mamá que trabajaba todos los días…

Vuelta definitiva a Colombia

Durante 25 años, Ofelia tuvo diferentes trabajos (limpieza, cuidar niños recepcionista, secretaria, asistente administrativa en una ONG de desarrollo sostenible…). Además, durante muchos años ella siguió formaciones (después del trabajo) y estudió francés, inglés, italiano y administración. Ofelia siempre ha considerado el hecho de estudiar como una cosa primordial.

☺ Eva

Ofelia cuenta que en 2002, Eva, (la niña a la que cuidaba Ofelia durante su primera estancia en Bélgica) decidió crear la “Maison des enfants du Monde” para educar a los niños de Kampala y darles medios  para salir de la calle. Le dijo a Ofelia que tenía que intentar una oposición. Ofelia consiguió un contrato. Hoy, Ofelia y Eva trabajan juntas, en una Agencia de la Comisión Europea y colaboran por el proyecto humanitario…

Después de tanto tiempo, Ofelia y Ruby nunca habían pensado volver, pero de hecho ya acabaron de pagar la casa, sus hijos (que hicieron buenos estudios) ya no viven con ellas, dentro de algunos meses van a volver a sus raíces. El hijo de Ofelia que le decía antes que no valía la pena volverse a Colombia, ahora le dice que la situación en Europa no es tan estable como lo era antes, que ya es tiempo de volver y empezar un negocio en Colombia.

Lo que no saben todavía es lo que van a hacer en concreto. Seguramente se van a orientar hacia un negocio turístico. Saben que la adaptación va a ser difícil. Van a echar de menos muchas cosas de Europa. De hecho, tienen dos culturas (son Belgas desde hace muchos años) y han vivido más tiempo en Bélgica que en Colombia. Su hermano que ya volvió a Colombia les dijo que tendrán que ser pacientes. Hacen falta dos o tres años para volver a acostumbrarse a la mentalidad. Por ejemplo, allí para la gente la apariencia física es muy importante. Los horarios no existen… Pero me dicen “al fin y al cabo somos colombianas”.

Se acabó lo de luchar para salir adelante. Ahora, a Ofelia y Rubí, lo que les importa es conocer a gente, compartir buenos momentos con la familia, cocinar platos ricos, viajar, vivir simplemente…

Más informaciones:

  • “Pueblo latino”: Tienda de Saint-Gilles donde se pueden comprar productos colombianos, encontrar colombianos, escuchar historias. Muchos colombianos que vivían en España han venido a Bruselas después de la crisis. Pero su situación queda difícil. Hace años, el hecho de registrarse a un curso de francés era suficiente para obtener los papeles. Con los años, las leyes se han vuelto cada vez más estrictas. Hoy en día las probabilidades de obtener los papeles son muy limitadas.
  • Cuando llegó Ofelia por primera vez, los Colombianos de Bélgica eran tan sólo 40. Según las últimas estimaciones ahora son alrededor de 10.000 (cifra no oficial).

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Comments

  1. M.

    Suerte Ofelia y Ruby. Gracias por el testimonio. Este pais no seria lo que es sin este tipo de historias :).

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